
Lo he visto en : El país digital
Un poco de esto, un poco de aquello, una pizca de aqui y un manojo de allí y ya tenemos este blog
Después de ver estos datos te da que pensar, podríamos estar peor (como las alemanas) pero podríamos estar mejor, o muchísimo mejor.
Mucho se está hablando estos días de la conciliación de la vida laboral con la familiar, cosa que en España está muy complicada, por no decir casi imposible. Alguien debería decirle a los empresarios y empresarias de "este nuestro" país, igual que a los miembros del gobierno, que ellos alguna vez fueron recien nacidos y que tuvieron madres que les cuidaron; deberían ponerse en la piel de una mujer que tiene que dejar a un niño de escasos cuatro meses, en el mejor de los casos con la abuela (y tampoco es justo para ellas)
Bueno, me siento en la obligación, como persona, mujer, futura madre algún día, tía en estos momentos (un saludito a mi guapiiiiiiisimo sobrino) y espero que algún día abuela, de hacer algo al respecto.
Pero claro, meterme en política no me va y además yo creo que en cuanto ingresas en ese mundo te deben cambiar la alimentación o te deben poner algo en el agua que bebes, para que se te olviden todas las cosas que quíeres hacer para cambiar esta sociedad cuando te planteas meterte a político.
Así que aquí os dejo un link donde se están recogiendo firmas para presentar al congreso para que aumenten la baja maternal a 6 meses (24 semanas, igual que Hungría), esta es mi pequeña contribución.
Abro la puerta y digo algo mirando al felpudo, pensando que el resto de los habitantes de la casa me van a escuchar, pero con la seguridad de que no lo harán ni lo harían aunque lo hubiera dicho con un megáfono.
Salgo a la calle, el cielo gris me saluda con una luminosidad casi cegadora. El aire frío hace que mi sangre corra por mi cuerpo casi a la misma velocidad que van mis pies. Sigo corriendo como si tras de mí viniera el mismísimo diablo a llevarse mi alma, quizás fuera mejor así. Cruzo las calles donde he crecido, he jugado, reído, llorado, amado...y no paro de correr.
Mi respiración cada vez es más rápida pero tengo que llegar, si me detengo ahora todo volverá a ser igual; y entonces llego al puente y me asomo.
Debajo pasan las vías del tren, que llegará puntual como siempre, no puedo entretenerme, el nudo de mi estómago es cada vez más grande..... vuelvo a comenzar a correr.
Bajo por la ladera agarrándome a la poca vegetación que crece en los márgenes, notando como mi corazón está a punto de estallar y la adrenalina circula por todo mi cuerpo. Casi puedo sentir la vibración de los raíles, el momento casi ha llegado...
Tomo aire y pienso en todo lo que he vivido, todo lo malo que me ha ocurrido, en los momentos tristes y de desesperación, he tomado la decisión y ya no hay vuelta atrás.
Escucho como llega el tren, mi aliado, mi salvación y comienzo a gritar, como si me fuera la vida en ello, sintiendo como el ruido del tren y mi voz forman un solo ente y con ese sonido se van todas mis preocupaciones y frustraciones.
Cuando termina de pasar el tren estoy en el suelo, me tiemblan las piernas y me arde la garganta. Vuelvo a casa despacio, con la mente vacía, como un lienzo en blanco en el que se puede volver a escribir la historia de una vida que merece la pena ser vivida.